No-fue-el-final-sino-el-comienzo-de-un-nuevo-camino

No fue el final, sino el comienzo de un nuevo camino. 

El Día Mundial para la Prevención del Suicidio, se conmemora cada año desde el 2003, el objetivo es concientizar alrededor del mundo que el suicidio es un problema de salud pública, y es algo que se puede prevenir.

 

Existen muchas estadísticas que pueden ser encontradas en diversas fuentes sobre cómo en los últimos años la tasa de suicidios ha ido en aumento de manera exponencial, que la prevalencia es mayor en hombres que en mujeres, y que incluso hay niños y niñas que se suicidan.

Pero hoy no vengo a transmitir estadísticas. 


Hoy vengo a decir que es importante y necesario que acabemos con el estigma y con el tabú que supone el hablar de suicidio.

La mayoría de nosotros conocemos historias de gente que tiene seres queridos que han recurrido al suicidio, o incluso conocemos, de manera directa, familiares, amigos o conocidos que lo han intentado, e incluso, logrado.

 

¿Por qué es importante que hablemos del tema? Porque de esta manera visibilizamos su existencia. Porque mientras más nos informemos y conozcamos todo lo que rodea al fenómeno del suicidio podemos aprender a identificar señales en nuestros más cercanos, y, de esta manera, ayudar con la prevención.

Cuando alguien se suicida, la mayoría de las reacciones van directamente al juicio: “fue cobarde”, “fue egoísta”, “débil”. Las causas del suicidio son diversas, desde depresión, condiciones mentales mal atendidas, pérdidas significativas (de un familiar, de un trabajo, de una relación de pareja), violencia intrafamiliar, y muchas otras.

 

Necesitamos hablar del suicido, deshacernos del tabú, de los juicios, y darnos cuenta de que la persona que intenta o logra suicidarse, no tiene como objetivo final la muerte en sí: su meta es terminar con el sufrimiento que está viviendo en ese momento de manera desesperada.

Hasta aquí la parte “académica” de este escrito. Con el afán de romper el tabú, necesito hacerles una confesión: Yo soy parte de las más de 700,000 personas en el mundo*, que han intentado suicidarse. 

En ese momento en mi vida, estaba pasando por una depresión muy fuerte y por otras situaciones que me estaban causando una gran cantidad de estrés. Mi mente me decía que mi vida era muy buena y que no tenía razones para estar deprimida (porque aparentemente para mi juez interno, un desbalance químico en mi cerebro no era razón suficiente), y al mismo tiempo, esa misma mente me decía que yo era un estorbo, una carga, que no merecía el amor y la ayuda de nadie. Me decía que lo mejor era terminar con todo para que los demás pudieran vivir en paz sin mí.

 

Ese día me sentí muy desesperada. Me sentí sola. Sentía que esas emociones que me atormentaban no se iban a ir jamás. Así que, sin pensarlo mucho, hice mi intento. Afortunadamente fue eso, un intento. No diré cómo lo hice porque me parece una irresponsabilidad andar por ahí dando ideas. Lo que puedo decir es que estuve “fuera de circulación” por más de 18 horas. No hubo necesidad de acudir a un hospital, pero sí sé que fue un infierno para mi pareja vigilar que durante esas 18 horas yo siguiera respirando. Y la cosa no acabó ahí. Siguió siendo un infierno para mi pareja durante muchos meses después el estar preocupada y vigilando cada movimiento mío, tratando de evitar que pudiera intentarlo otra vez. Fue difícil para mi madre, quien vino corriendo a estar conmigo unos días.

 

Resulta que todo esto que causé alrededor mío con este intento, trajo un acompañante indeseado pero muy familiar: La culpa. Sentí una tremenda culpa por haberles causado dolor, culpa por haberles decepcionado a ellos, mis más cercanos, e incluso culpa por haber incumplido el compromiso que adquirí conmigo y con mi red de apoyo clínico de mantenerme con vida. Sentí que había fallado. Literalmente “fallé en la vida” tratando de morir para aliviar mi dolor. Paradójicamente, esta búsqueda por eliminar el sufrimiento, causó aún más sufrimiento.

Sé que habrá gente que comprenda lo que estoy compartiendo, y sé que habrá otros que hagan los juicios que mencioné antes en este escrito.

 

Esto no es lo más importante.

 

Esto es algo más grande que yo, esto es algo importante para todos. Sí, para todos. En estos momentos, mientras lees esto, hay una persona en el mundo suicidándose cada 40 segundos*. Una persona por menos de un minuto. Una persona menos. Alguien valioso, alguien valiente, alguien amable, alguien alegre, alguien que jamás imaginamos era capaz de hacerlo. Alguien que puede ser de nuestra familia, alguien que amamos.

 

Ese intento mío es algo que nunca olvidaré. Es algo que no quiero olvidar. No para martirizarme, sino para recordarme a mí misma que, aun en los peores momentos, la vida vale la pena ser vivida. Porque los peores momentos pueden dar paso a otros mejores. Porque en la vida los malos momentos y los buenos son pasajeros. La vida pasa, está en movimiento. Algo que no es pasajero: La muerte.

 

Unos meses después, decidí hacerme un nuevo tatuaje: un punto y coma. Hay todo un movimiento** alrededor de este signo de puntuación, y que tiene relación con su definición en el diccionario:

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PUNTO Y COMA:

Signo de puntuación (;) que indica una pausa mayor que la marcada por la coma y menor que la señalada por el punto.”***
Este momento que vives, este en el que todo parece negro, es una pausa en el camino. No un punto final. Tu historia no termina aquí.
Termino estas líneas con un par de consejos: Habla con la gente que está cerca de ti, escúchala, anímala a buscar ayuda si está pasando por un mal momento. Nunca se sabe a quién puedes ayudar con el simple hecho de enviar un mensaje para saludar, para preguntar cómo están. Y si eres tú quien la está pasando mal, habla de lo que sientes, escríbelo, échalo fuera y sobre todo busca ayuda. Eres más fuerte y valioso de lo que crees.

“Sabes, la felicidad puede ser encontrada incluso en los tiempos más oscuros, si tan solo uno recuerda encender la luz.”

Fuentes:

* Organización Mundial de la Salud | www.who.int

**Proyecto Punto y Coma (Project Semicolon – en inglés) | www.projectsemicolon.com

*** Real Academia de la Lengua Española | www.rae.es

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