pexels-photo-247314

¿Qué es el trauma psicológico?

Seguramente has escuchado la palabra “trauma” en muchas ocasiones y en diferentes contextos, probablemente lo primero que se viene a la mente es que el trauma es algo horrible, indeseado y que bloquea la vida de la persona que lo padece.

Probablemente también has escuchado usar ese término de forma peyorativa y para describir que alguien no “anda bien” o que por razón de esto sus conductas son “chocantes”, “desproporcionadas “o “inadecuadas”. A veces incluso “tener un trauma” es motivo de compasión, de burla, o de simple confusión.

El trauma (a nivel psicológico) tiene un montón de acepciones, es complejo definirlo y comenzar a comprenderlo por todos los elementos que están implicados, especialmente si no hemos vivido algo parecido, o si nos hemos dejado llevar por expresiones coloquiales que hemos visto en la calle o en series y películas.

El objetivo de este blog, es compartir algunas ideas y entender un poco más cuál es el significado del “trauma psicológico”, sus implicaciones y su abordaje en un contexto clínico. Quizá después de leerlo, puedas aclarar un poco más este concepto y saber que decir o hacer al respecto, si lo has vivido, o si sabesque alguien ha pasado o está pasando por esto.

Empecemos con lo más fundamental…

Trauma Psicológico

Es definido como “un acontecimiento negativo, intenso, inesperado e incontrolable y que, al poner la integridad física o psicológica de una persona, rebasa su capacidad y habilidades de afrontamiento y que tiene consecuencias dramáticas para la víctima”. (Muiños & Requena, 2018).

Algunas de las reacciones características psicológicas más destacadas después de haber experimentado el evento traumático son: desconfianza del entorno y de los demás, sentimiento de una pérdida abrupta de la seguridad, sensación persistente de indefensión, aumento elevado del nivel de alerta, acompañada de temor o terror de volver a experimentar el evento. Todo esto, además interfiere con las áreas de vida y con la realidad misma de la persona víctima de este evento.

No podemos establecer como “trauma” a cualquier tipo de evento, por más desagradable, indeseable o altamente estresante que haya sido. Es por ello necesario retomar criterios clínicos para ello.

Según el DSM (El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) debe de cumplir al menos una (o más) de las siguientes modalidades para ser considerado como trauma. (1) Vivido en primera persona, (2) presencia directa del suceso ocurrido a otros, (3) le ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo -si es amenaza o muerte de un familiar o amigo íntimo, el suceso ha debido ser violento o accidental-, (4) exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso. American Psychiatric Association., (2013). Cualquier otro evento o recuerdo asociado que no cumpla con estas modalidades se descarta como evento traumático.

 

Eventos considerados/relacionados con el trauma psicológico

 

También es importante distinguir y especificar los eventos que se consideran potencialmente como traumáticos. Entre los principales se encuentran:

  • Exposición a la muerte, lesión grave o violencia, física, sexual, real o amenaza
  • Tentativa, intentos o consumación de suicidio
  • Desastres naturales
  • Accidentes
  • Pérdida de un ser querido o duelos que se presentan de forma inesperada, abrupta y de forma impactante
  • Eventos persistentes y prolongados en el tiempo de fuerte invalidación, negligencia, descuido o maltrato.
Desmintiendo y corrigiendo las expresiones comunes respecto al Trauma.

Desafortunadamente es muy común, que en el abordaje del tema las personas piensen o digan cosas como “el/ella tiene la culpa de lo que le pasó”,  “es un dramático/a y nada más se hace daño recordando lo que le pasó”, “le gusta vivir de sus traumas del pasado”, “exagera lo que le pasó, no es para tanto”.

Si suenan familiares, tendríamos que detenernos un poco con estas frases y comenzar a comprender que estamos hablando de un sufrimiento muy grande para la persona, un evento que se está reactivando o reviviendo de forma privada y que causa mucha afectación en su vida. Por demás está decir que los juicios de valor en situaciones como esta no ayudan y  son muy equívocos respecto a lo que las personas con trauma están experimentando.

El trauma psicológico no es algo que se tenga que “superar”, no es que se olvide, quede atrás y que la persona ya no va experimentar nada relacionado. Al intervenir en trauma, lo que se hace es un abordaje pertinente para reprocesar la información, los estímulos asociados al evento e intentar reducir los síntomas.

Es importante saber que la persona fue víctima involuntariamente de tal evento; probablemente no hubo quien pudiera asistirla en el momento o ayudarla como lo necesitaba. Lo que menos quiere al padecer esto, es volver a experimentar una situación de la cual sea víctima o nuevamente sentirse vulnerable.  En su defecto mencionar o insinuar que es culpable de lo que sucedió, es re-victimizarlo y lo único que provoca es aumentar el sufrimiento de la persona, la desconfianza en los demás y en general; aumentar su malestar.

Las personas no se quedan “traumadas”, es un proceso  difícil de asimilar y de reprocesamiento de varios elementos internos y externos, lo cual dificulta las reacciones cognitivas, psicológicas y emocionales de forma adaptativa, todo esto mientras se va dando un proceso clínico de intervención. Es por ello necesario conocer los “síntomas” que experimenta la persona y sobre todo el tratamiento clínico que reducirá sus síntomas y generará reacciones y conductas más adaptativas.

 

Algunos de los principales síntomas consisten en que:

  • Muchas veces re-experimentas recuerdos muy vívidos del trauma en forma de

imágenes mentales, olores, voces, y a veces sensaciones corporales, lo que conocemos como “flashbacks”.

  • Tratas de evitar todo aquello que esté asociado al trauma o a los desencadenantes de tus recuerdos traumáticos. Lo cual se conoce como “evitación de la experiencia”.
  • Tienes trastornos del sueño y pesadillas.
  • Muchas veces, sientes emociones aversivas (desagradables) de larga duración como impotencia, culpa, vergüenza y asco. Esto, podemos etiquetarlo como “desregulación emocional”.
  • Sentirás o percibirás que la realidad es ajena a ti, que es como si fuera irreal, un sueño, o simplemente que te desconectas por unos instantes de ella. Conocido como “disociación”.
  • Te consideras a ti mismo y a tu cuerpo como indignos o «malos». A esto se le llama “alteraciones del self (yo)”.
  • Tienes dificultades para confiar en otros. Sentimientos de inseguridad, desconfianza, vulnerabilidad.
Algunos tratamientos basados en evidencia científica y que han resultado con alta eficacia en la reducción de los síntomas son los siguientes:

DBT-PTSD (Terapia Dialéctica Conductual para estrés postraumático).

Dentro de los objetivos principales de DBT-PTSD se encuentran:

  • Ayudar a transformar la sensación de revivir experiencias traumáticas “incontrolables” en recuerdos “controlables”.
  • Ayudar a reconsiderar creencias sobre uno mismo y el mundo.
  • Ayudar a construir una vida que valga la pena de ser vivida a pesar de tus experiencias difíciles.
  • Enseñar cómo se organiza la red del trauma, qué comportamientos mantienen el estrés postraumático y qué se puede hacer para regularlos.
  • Aprender habilidades para regular el malestar, la disociación y las emociones negativas intensas como el miedo, la vergüenza, la culpa y el asco.
  • Todo esto en un contexto terapéutico seguro.
  • El protocolo establece que el trabajo y la duración del tratamiento se establecen en aproximadamente en 45 sesiones.

Otro de los tratamientos es la Terapia de exposición prolongada para el tratamiento del Trastorno de estrés postraumático EP-TEPT.

 

EP TEPT.

La Exposición prolongada enseña a los usuarios/consultantes a acercarse gradualmente a los recuerdos, sentimientos y situaciones relacionados con el trauma que se han estado evitando.

  • Esto mediante una serie de exposiciones paulatinas, mediante el uso de la imaginería, la verbalización y descripción del evento, además la exposición directa a estímulos asociados al evento traumático.
  • Tiene como principal objetivo la disminución de los síntomas y la habituación a los estímulos detonadores del trauma.
  • La duración estimada es de 8 a 20 sesiones semanales, aunque esto puede estar sujeto a variación.

Así pues, una vez dicho todo esto respectivo al trauma, espero te haya generado mayor claridad al leerlo. Y sobre todo si consideras que has experimentado un evento traumático o alguien cercano o conocido tuyo cubre con estos elementos planteados anteriormente, sería de gran utilidad pudieras compartir la información de este post con el fin de orientar a que las personas reciban comprensión, validación y sobre todo el mejor tratamiento posible.

Sólo me queda agradecerte y recordar que el conocimiento es el candil que ilumina los callejones de la ignorancia. Sé ese candil y presta tu luz a quién más lo necesite, incluso, si es a ti mismo.

Imagen de Psic. Jorge Urias

Psic. Jorge Urias

Bibliografía:

Bohus, M. (2014) “Manual Entrenamiento DBT-PTSD”: PDF

Olasov, B., Foa, E & Hembree, E. “Terapia de Exposición Prolongada para TEPT Procesamiento emocional de experiencias traumáticas guía del terapeuta”. SAPSI editorial: Buenos aires, Argentina.

American Psychiatric Association. (2013) Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-V. Masson Editorial: Barcelona, España.

Muiños, R, Requena E. (2018). Psicopatología clínica. Universidad Oberta de Catalunya: Cataluña, España.

 

 

 

Si te interesa saber más de este tema, recuerda que aún puedes inscribirte con el 50% de beca al Taller Intervención en Trauma, en el que aprenderás de una experta reconocida internacionalmente, la Dra. Nathalia Vargas.

pexels-pixabay-289998

¿Por qué no me siento suficiente?

¿Te ha pasado que en algunos momentos “no das el ancho” y no puedes “sacudirte” esa “sensación” por más que lo intentes?.

 

 Lo analizas y suena ilógico porque sabes que eres un adulto, provisto de herramientas emocionales y cognitivas “maduras”, pareciera que el sentirse de esa manera tiene que ver con uno mismo, que “nos falta” algo, sin embargo sentirse “insuficiente” o “poco valioso”, no es necesariamente “real”, sino las reglas y aprendizajes fruto de un entorno que estuvo reforzando una interpretación excesivamente rígida y crítica de nosotros mismos.

 

Muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas hemos podido sentir que somos “inferiores a los demás” en algún aspecto, actividad, rasgo o característica.  Cuando tenemos esta sensación de “insuficiencia”, solemos  tener dificultades para poder evaluarnos en “grises” y lo hacemos de manera polarizada, en donde sólo hay dos opciones: “lo hice bien” o “lo hice mal”.

 

 Por supuesto, nos centramos sólo en los “defectos”, reforzando con comparaciones con los demás en las que “salimos perdiendo” y de nuevo entramos en un espiral en el que nos sentimos poco valiosos y visualizamos una imagen de nosotros mismos muy negativa.

El sentirnos “insuficientes” va muy ligado a nuestro autoconcepto, pues refleja las  percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos. 

Esta “evaluación”  que realizamos según hayan sido nuestras experiencias y lo que aprendimos de ellas.

 

Evidentemente nuestro autoconcepto empieza a forjarse desde la infancia y la adolescencia,  a través de nuestras vivencias en el hogar, en la escuela y con los amigos, y se consolida etapa adulta.

¿Cómo puedo dejar de sentirme “inferior”?

Primero, es importante que sepas que esta “sensación” es fruto de tu historia de aprendizaje, no es algo que deliberadamente “elijas”, por lo que conviene tener una actitud compasiva, comprensiva y paciente, a la vez que decidida y orientada al esfuerzo por hacer el cambio.

Algunas recomendaciones que pueden ayudarte a trabajarlo son:

  • Deja de compararte: cada persona tiene sus propias capacidades y virtudes. Si no eres capaz de reconocértelas, tómate un tiempo para buscarlas, observa qué es lo que se te da bien, con qué disfrutas.
  • Sé consciente de que nadie es perfecto, encuentra tus virtudes: De la misma manera que tú tienes aspectos que puedes mejorar, los demás también los tienen, y es responsabilidad de cada uno trabajar para conseguir lo mejor de sí mismo.
  • Acepta tus defectos: todos tenemos defectos y eso también nos hace ser diferentes. Es importante que aprendas a convivir con ellos, aceptarlos y tratar de mejorarlos siempre que sea posible sin obsesionarse, es necesario entender que no nos hace inferiores a los demás no ser tan buenos como ellos en algo.
  • Vive en el aquí y en el ahora: no hagas comparaciones constantes con el pasado. Ahora es una nueva etapa de tu vida en la que puedes aprender nuevas herramientas y estrategias para establecer nuevos retos, oportunidades y crecer a nivel personal.
  • No seas tan autoexigente: asumir que nadie es perfecto, que uno de los derechos principales de los que disfrutamos todos los seres humanos es el derecho a equivocarse puede contribuir a tu bienestar.

Cuando veas que estás autoexigiéndote y autocríticandote “en exceso”, evalúa si está afectando los aspectos importantes de tu vida, si es así, te invito a pedir ayuda. El pedir ayuda es el primer paso para acercarte a aquello que es valioso para ti, a sentirte mejor y aceptarte como eres: Valioso, suficiente e importante.

Imagen de Psic. Bárbara Téllez

Psic. Bárbara Téllez

pexels-juan-pablo-serrano-arenas-1250452

Ser Padre

En días como hoy, que se celebra el Día del Padre, vale la pena detenernos y reflexionar un poco acerca de la enorme labor que implica portar ese título, para quienes lo asumimos activamente y con responsabilidad; lo cual a veces implica que sintamos que estamos en deuda con nosotros mismos al convertirnos en Padres.

Para explicar un poco esto, les comparto que además de las necesidades “basicas” que los Padres deben cumplir como  un sano desarrollo físico, seguridad, vestimenta, cuidado de la salud, cambio de pañales, desvelos, paseos nocturnos a los servicios de urgencias, la alimentación, los viajes, los regalos, la educación formal, etc.

Algunos modelos del desarrollo  y comportamiento humano plantean que tenemos 5 necesidades emocionales, las cuales también se consideran básicas: conexión y aceptación, autonomía, competencia y sentido de identidad, libre expresión de emociones, espontaneidad y juego, y límites realistas – autocontrol, las cuales al ser “cubiertas” permiten un desarrollo saludable a nivel mental y emocional.

Como seguramente lo sabes, es todo un reto atender de manera “suficiente” estas necesidades, pues a  los Padres,ser «cabeza de familia»nos implica bastantes circunstancias y cosas por resolver que, con frecuencia, nos terminan empujando a “olvidar” que  estas necesidades emocionales existen.

La  crianza implica una lista bastante larga de destrezas y habilidades a enseñar (que irá aumentando a lo largo de los años) por lo que vale la pena celebrar y aplaudir los esfuerzos que los Padres hacemos todos los días, en el ejercicio de una paternidad activa y responsble pues invertimos nuestro tiempo en ello, al elegir salir a trabajar, privarnos de objetos, experiencias y de algunos aspectos de  nosotros mismos para poder brindar un espacio sano, amoroso, seguro y cargado de todos los elementos posibles para el crecimiento de nuestros Hijos, lo cual también es un modelo para los futuros padres y madres.

La Terapia de Aceptación y Compromiso busca que uno se convierta en su mejor versión, la más sana, la que deje una huella de mayor peso en el mundo, los hijos son como moldes bastante tiernos en donde esas huellas van a dejarles nuestro rastro por este mundo, y días como hoy considero que sirven para voltear a ver el panorama completo de aquellos que dejan esas huellas alguna vez fueron niños, jóvenes y adultos que tienen sus propias necesidades a cubrir: el sentirse conectado y amado, pero también competente y único, que su sentir sea visible ante el mundo, el poder jugar y divertirse, así como regularse y marcarse reglas y autocontrol.

Sin embargo, como es bien sabido, socialmente a los hombres se le sanciona el “necesitar” conectarse y darle lugar a su sentir en el mundo. Por todos aquellos miedos que se tuvieron que enfrentar de manera silenciosa y devota, aquellas tristezas y penas que tuvieron que ser pausadas u omitidas, las guerras con nuestros demonios, buscando evitar que lleguen a colarse en sus hijos, los proyectos personales que quedaron en un baúl de recuerdos y anhelos, el tiempo lejos mientras se busca traer el pan a la mesa.

 

Y a pesar de todo lo que se puede experimentar e incluso perder en el camino, el Día del Padre es un día para celebrar cómo hacemos todo para que nuestra existencia quede justificada al ver esos únicos o muchos pares de ojos que nos buscan al llegar a casa y gritar: ¡Papá!

Y sobre todo el reconocimiento, admiración y agradecimiento especial para quienes a pesar de no venir de hogares tan amorosos o cálidos, eligen romper con el ciclo de sufrimiento al brindar lo que no se tuvo de niño, es uno de los actos más amorosos que pueden existir.

Días como hoy son oportunidades para que el ser Padre, además de ser reconocidos por nuestros seres queridos, sea reconocido y aplaudido POR TI MISMO, y retomar o al menos premiarnos con lo que nos siga ayudando a hacer ese trabajo de la mejor manera posible, sea ropa, una buena comida, un paseo, un recuerdo o una promesa, mientras nos ayude a que papás sanos desarrollen niños sanos

Por todo eso y más todo aquel que porta este título pueda, al menos en días como hoy, recordarse lo importante que es para sus pequeños y la mejor manera es cuidar y cubrir todo aquello que nos ayude a cuidarnos y mantener siempre el temple de seguir con nuestra labor, el privilegio de cuidar, guiar y ser modelo de otro Ser Humano.

Imagen de Psic. Gerardo Ramírez

Psic. Gerardo Ramírez

pexels-alex-green-5700169

¿Existe el duelo por infertilidad?

Hoy quiero hacer llegar estas letras a todas aquellas parejas que no han podido convertirse en mamás y papás de manera biológica. Esas parejas que tras intentos naturales y/o asistidos viven la frustración constante de no lograr un embarazo, aquéllos que son cuestionados – “ ¿Y ustedes para cuándo?”- y tienen que contestar con una mezcla de dolor y esperanza: “esperamos que pronto”.

 

El duelo es definido como la reacción normal y adaptativa que le sigue a cualquier tipo de pérdida; pero en este duelo muchas veces, no hay pérdidas, no tiene que ver con la muerte, sino con la dificultad para cumplir un sueño, una expectativa, un ideal: tener un hijo.

Por lo tanto, este es uno de los duelos ocultos, de los cuales también es muy importante hablar, y en bastantes casos, acompañar desde un proceso terapéutico con profunda validación.

 

           

Se ha observado que el duelo en estos casos pasa por varios momentos:

  • Aquí son considerados los intentos en los que el embarazo no llega.
  • Esta es una fase muy compleja, llena de dudas y muchas veces procedimientos dolorosos, invasivos, costosos y que generan múltiples alteraciones biológicas, lo que provoca un agotamiento emocional significativo y suele haber afectaciones en la relación de pareja. Debido al aumento en las tasas de infertilidad a nivel mundial, se han creado equipos multidisciplinarios para el acompañamiento de estos tratamientos. Es de suma importancia que a lo largo de esta fase, la pareja cuente con una red de apoyo sólida, que valide y abra espacio para la serie de emociones y dolencias físicas que puedan manifestarse.
  • Uno de los momentos en donde se manifiestan con más fuerza las emociones derivadas del duelo, es cuando los tratamientos no tienen éxito. La desesperación y tristeza hacen su aparición con mayor intensidad. En esta fase, es recomendable que se viva un acompañamiento para lograr el contacto con las emociones y dar tiempo para un nuevo tratamiento.
  • Si se consigue el embarazo, pero termina en un aborto. El dolor, la frustración, el enojo, la angustia, la culpa, son algunas de las emociones que vive la pareja. Esta vez, me gustaría enfocarme en el duelo del hombre por esta pérdida, que muchas veces es el gran olvidado en estos duelos y procesos, como si sintiera menos porque no engendró “de manera natural” o no gestó una vida en su interior; pero esto no significa que no viva estas emociones, que no caiga en estas desorientación y agotamiento, inclusive más fuertemente por las imposiciones machistas de que tiene que tener hijos si o si; o que no debe llorar o que debe estar fuerte para su pareja.

 

Este duelo es real: Que no se nombre, no quiere decir que no exista. Es necesario que se hable de esto y se busque la ayuda que haga que se sientan cómodos con el camino a recorrer.

No hay que minimizar este dolor o tratar de convencerlos de que “la vida es mejor sin hijos”, estas personas ven frustrados muchos sueños y a su ritmo, vivirán el proceso de intentos y tratamientos, o la aceptación de seguir su vida, sin hijos.

 

 

“Conozco esas lágrimas que no caen y se consumen en los ojos, conozco ese dolor feliz, esa especie de felicidad dolorosa, 

ese ser y no ser, ese tener y no tener, ese querer y no poder”.

José Saramago

Imagen de Mtra. Mónica García

Mtra. Mónica García

pexels-olha-ruskykh-5984627

¿Cómo vivir la maternidad en una pérdida gestacional o perinatal?

Durante el mes de mayo, en México tenemos varios días conmemorativos, el más relevante y vistoso es el “día de las madres”.

Cada 10 de mayo, viene a mi mente la pregunta: ¿Cuántas mujeres son mamás pero “no tienen derecho” a ser felicitadas o reconocidas en este día porque sus hijxs murieron demasiado pronto?; y al decir demasiado pronto me refiero a las primeras semanas de gestación.

Histórica y culturalmente estas maternidades han sido invisibilizadas, porque los hijxs no tenían el tamaño o peso suficiente para ser considerados bebés, entonces son considerados embriones o “productos”; porque eran muy chiquitos, porque no generamos memorias y recuerdos, porque no tenemos una imagen “real” y un largo etcétera que simplemente deja a estas mamás sintiéndose solas e incomprendidas al ser madres, pero de brazos vacíos.

Cuando una mujer desea ser madre y ve la primera prueba de embarazo con un resultado positivo, empieza a ser madre, a crear una idea de qué hará, cómo será ahora la vida en ese nuevo rol y con el bebé que está creciendo dentro de ella.

Con esto quiero decir que no tienen que pasar meses para que una mujer materne. Esto ocurre desde que sabe que está embarazada, cambia hábitos, se sabe responsable de otro ser y su vida empieza a tomar un rumbo en torno a su bebé.

Es por esto que, transcurridas algunas semanas (o días) de gestación, de maternar aunque “no tengamos evidencia” de nuestrx hijx, la noticia de -no hay latido- o el sangrado que procede de un aborto espontáneo, cimbran el mundo, el papel y el amor que se había sentido desde la prueba positiva.

Este desafortunado hecho es poco hablado y la mayoría de las veces se invalida el duelo que se vive tras la pérdida, porque “no era nada”.

Se dice que 1 de cada 4 embarazos no logra llegar a término, por tanto, en una reunión en la que haya 10 mujeres, al menos 2 de ellas (honestamente creo que son más) viven una maternidad invisible, viven esos 10 de mayo pensando cómo hubiera sido su hijx, a quién tendría parecido, cómo sería su voz; y al mismo tiempo, se auto-invalidan porque han heredado la idea social de que solo se es mamá si los hijos nacen vivos y permanecen vivos.  

Si tú eres mamá de un bebé estrella (término que se ha adoptado para referirse a los bebés que mueren durante la gestación, parto o postparto), me gustaría decirte algunas cosas con profundo amor y respeto:

  • Valídate, eres mamá: Toda tu estructura comenzó a cambiar cuando te enteraste de tu embarazo, tu vida cambió cuando supiste que una nueva vida crecía en ti, empezaste a priorizar a ese bebé. Eso es lo que te convirtió en mamá.
  • No estás sola: Muchas mujeres hemos vivido esto y no lo decimos porque nos apena, tememos que nos culpen por no haber logrado mantener el embarazo o que nos hagan comentarios invalidantes como los que señalé en los párrafos iniciales.
  • No eres envidiosa: Tras la pérdida de tu bebé puedes experimentar emociones y sentimientos desagradables cuando ves a otras mujeres embarazadas o con sus bebés y más, cuando son cercanas a tu contexto. No eres mala, no eres envidiosa, lo que vives es una reacción normal que tiene que ver con el dolor y la frustración de no ser tú la de esa imagen que observas.
  • Busca ayuda: Si el duelo por la pérdida (en cualquier etapa de tu embarazo) ha afectado y deteriorado significativamente tu vida y tus relaciones, te aliento a buscar ayuda, afortunadamente cada vez hay más profesionistas preparados en el tema, con la sensibilidad para acompañarte, orientarte y sobre todo, visibilizar tu maternidad; porque el amor no comienza al nacer, ni acaba con la muerte.

“Incluso el más pequeño de los pies, tiene el poder de dejar huellas en el corazón”

Imagen de Mtra. Mónica García

Mtra. Mónica García

pexels-shvets-production-7176325

¿Qué hace un Psicólogo?

El trabajo de un Psicólogo es algo de lo que con frecuencia escuchamos hablar, especialmente en el mes de mayo porque en México celebramos el día del Psicólogo  y me parece importante hablar un poco acerca de lo valiosa y gratificante que puede ser esta profesión.


Como Psicóloga, me dedico a atender adolescentes y adultos, durante este tiempo he tenido la grata experiencia de escuchar cada vez más a consultantes que acuden a terapia que pese a que aún luchan con estigmas por parte de personas que les rodean, le dan mucho valor a SU espacio de terapia. En una ocasión una consultante mencionó “realmente en este momento no sabría decirte de algún problema que tenga en específico, pero creí que sería importante empezar mi proceso, cuido mi salud física y por ende también deseo cuidar mi salud mental, estar bien conmigo misma”. Es ahí donde comprendí que se visibiliza cada vez más la importancia de los Psicólogos en la sociedad.

¿Por qué es tan importante? ¿Qué es lo que hace el psicólogo?

Para mí un psicólogo es un profesional que se ha preparado en la ciencia de la Psicología, y que usa esos conocimientos para acompañar y guiar a las personas en un proceso de cambio, ofreciendo un espacio donde el consultante se sienta seguro, escuchado y validado. Por medio de estrategias con evidencia científica, brinda herramientas para la resolución de problemas, para el desarrollo de habilidades que de manera significativa, brindarán una mayor calidad de vida.

Considero este trabajo un privilegio porque cada consultante nos deposita una parte de su historia, de su confianza, incluso en ocasiones llegamos a ser con quién por primera vez han podido hablar sobre lo que les ha aquejado por meses, incluso años. Es un honor para nosotros ser parte de esto, que sabemos que no ha sido nada fácil.

Entonces, si me preguntan a mí, ¿por qué es tan importante? Respondería que tenemos un gran compromiso, con cada consultante tenemos la oportunidad de acompañar, de brindar nuestros conocimientos para propiciar cambios, de poder ser parte de su desarrollo, siendo esto recíproco también, porque es muy satisfactorio poder ser parte de sus pasos y sus tropiezos.

Con nuestra labor y actitud podemos seguir “rompiendo estigmas”, es deseable que seamos los primeros en apoyar a nuestros familiares y  amigos cuando nos digan que han pensado en ir a terapia, porque tomar la decisión y emprender el camino hacia al cambio no es fácil, es laborioso, pero estar dispuesto y acompañado por un profesional hará que cada paso valga la pena.

Psic. Lorena Ramírez

Psicoterapeuta

pexels-brett-sayles-1445704

La mejor Mamá del mundo

Mayo es el mes en el que celebramos a las Madres, en muchos países del mundo se elige un día del año que sirve de pretexto para reconocer, agradecer y hasta admirar la labor que las mujeres que son madres realizan cada día. Un trabajo que no acaba, que es constante y en el que cada una da lo mejor de sí misma.

También un tema que con gran frecuencia he hablado, en terapia o fuera de ella, en conversaciones con otras mamás, lo más frecuente es que las madres sientan culpa o no estén satisfechas con su labor, generalmente hay un “algo más” que podrían estar haciendo, mejor. Es muy común que todo lo que hacemos en el «ejercicio» de la maternidad «no es suficiente», y el discurso que tenemos con nosotras mismas está mediado por  frases como «debo hacerlo mejor», «no debería hacer x » (gritar, enojarme, castigar), “podría hacer otra cosa”, “debería ser más paciente”, “tengo que ser mejor”.  Estas frases «no tienen nada de malo», todas ellas evocan opciones que podrían funcionar mejor, ¿quién no quiere eso?, la verdad es que querer tener una relación más armónica, optimizar «recursos» y beneficiar más a lxs hijos está padrísimo, el asunto es que esa exigencia no tiene fin.

pexels-tatiana-syrikova-3975647

Como lo dije al inicio, estoy convencida de que cada Mamá da lo mejor de sí misma, con los recursos que tiene en ese momento. No es el tema hablar acá de situaciones extraordinarias en las que es evidente que alguna persona no lo hizo, hablo de la mayoría de los casos, de tí que estás leyendo o de Mamás a tu alrededor que pueden estarse sintiendo así, muy frustradas, desesperadas y culpables por estas exigencias.

 

No siempre es sólo un tema «puramente interno», también hay todo un contexto que lo activa y lo refuerza. Desde el embarazo se nos plantean “ideales” de cómo vivirlo:  las revistas están llenas de mujeres embarazadas que se ven espectaculares, radiantes,  sonrientes, plenas y  bellísimas, estás imágenes de personas que parecen estar “disfrutando” a más no poder su embarazo, puede crear un «conflicto» cuando nosotras no lo estamos viviendo así, y muy por el contrario el embarazo que estamos viviendo nos representa un gran reto: cambios hormonales (y de humor), modificaciones (muy significativas) en nuestro cuerpo, alteraciones en nuestra rutina, o situaciones en las que tenemos que renunciar a llevar una «vida normal» (permanecer en reposo, renunciar al trabajo, etc.) hacen que sea totalmente comprensible que  no sea “disfrutable”.

 

Peor aún cuando las personas en nuestro entorno constantemente nos dicen “disfrútalo, no vas a estar embarazada para siempre”, “es un momento muy bonito”. No profundizaré, por mucho que social y culturalmente se «idealice» el embarazo y la maternidad no siempre es “disfrutable” y eso es NORMAL.

pexels-shvets-production-6991900

Desafortunadamente, reconocerlo pareciera que genera un conflicto con muchas creencias que han sido reforzadas social y culturalmente, las cuales invalidan las experiencias reales de ser madre y limitan que se hable libremente de ello. Por lo general cuando hacemos comentarios «negativos» – y me detengo a aclarar que no son negativos «per se», son reales, pero hablan de las experiencias «no tan placenteras», de las situaciones en que nuestra conducta «no fue la mejor» o que simplemente «no podemos ser la madre ideal»- recibimos  comentarios que sutilmente (o no tanto) nos dejan ver que «no deberíamos» sentirnos así. Esto ocurre durante toda la maternidad: en el embarazo, cuando son bebés, «toddlers», en la infancia, niñez  y hasta en la misma adolescencia.

Nadie niega que los momentos placenteros, agradables, armónicos y «positivos» son más, de lo que estamos hablando es del poder ser «libres» para expresar y validar la experiencia «completa», como realmente es, sin sentirnos «anormales» por ello. 

Normalizar lo que como mamás vivimos -lo «bueno», lo «malo», lo «peor» y lo «mejor»-  nos da esa VALIDACIÓN que tanto necesitamos en algunos momentos, darnos «permiso» de vivir  lo que esté pasando, en lugar de «pelear» con lo que sentimos y pensamos nos permite «recuperarnos» más rápido y emplear nuestros recursos en afrontamientos mucho más efectivos, para nuestrxs hijxs y para nosotras»

Me encantaría que si estas palabras te funcionan (o crees que una mamá cerca de ti las necesite) las puedas usar y recordar: NO NECESITAS SER PERFECTA, PARA SER LA MEJOR MAMÁ DEL MUNDO.

Trata de dejar de lado las exigencias, las altas expectativas, las críticas; puede ser difícil porque muchas veces están alrededor y no sólo  vienen de ti. Claro que puede funcionar revisar lo que podemos mejorar y hacer “introspección” cuando tenemos alguna conducta o actitud que no nos gusta, o que no nos está acercando a los objetivos que queremos lograr, personalmente o con nuestros hijos; pero tampoco exageremos, esa es la realidad, tenemos un límite y somos humanas, a veces tenemos que aceptar que simplemente no somos así, que no nos va a salir perfecto, que nos requerirá esfuerzo (y por eso hay que ser paciente), que cometeremos errores, que no será perfecto y que antes que  mamás, somos personas, humanas, imperfectas… y eso es normal.

La verdad es que el tema da para mucho, podemos hablar largo y tendido de los retos, de las satisfacciones, de lo valioso que resulta esta labor para quienes hemos elegido ser mamás, es por mucho una de las áreas que nos brinda mayor felicidad; pero no quiero extenderme demasiado, sino centrarme en algunos puntos importantes de acuerdo a muchas conversaciones de lo que “no se habla” cuando se es mamá, que espero funcionen para algo:

  1. Es normal, comprensible, válido que a veces no quieras hacerlo, que “reniegues”, que fantasees o bromees con una vida  diferente, sobretodo en momentos en los que no te sientes bien.
  2. Es totalmente entendible que a veces te sientas sobrecargada, cansada o presionada.
  3. Es válido “necesitar” hablar de ello, necesitar auténtica empatía, ser escuchada sin “correcciones”, ni juicios.
  4. Es humano necesitar ayuda.
  5. Todas las cosas que haces por tus hijos son muy importantes y valiosas, de sobra está decirlo que son un reflejo del amor que sientes por ellos, y también vale decir que  pueden hacer que te sientas cansada, que no sea fácil, que te requieran mucho esfuerzo, en momentos hasta que te «hartes», que necesites tiempo para ti, para estar en pareja, para hacer otras cosas, todo esto es normal.
  6. Todas las maternidades son validas, valiosas e importantes, si trabajas en casa o fuera de ella, no es una competencia (aunque muchas veces se convierte en una), valida y valora la tuya, evita hacerte comentarios negativos que no te lleven a nada, reconoce en qué puedes mejorar, pero no exageres en la crítica.

Refuerzo el último punto, TU maternidad es válida, valiosa e importante, ayuda mucho el tener la seguridad de que lo estás haciendo lo mejor que puedes. Por favor, no te olvides de ti, al cuidar de ti, potencializas muchísimo los recursos que tienes para los demás, no es indispensable estar todo el tiempo con ellos, especialmente si necesitas «un espacio».

Estoy segura de que estás haciendo un buen trabajo. Si no me crees pregúntale a tu(s) hijx(s) ¿quién es la mejor mamá del mundo? (No aplica para la etapa adolescente :P)

pexels-keira-burton-6624322
Imagen de Mtra. Laura Gomez-Llanos

Mtra. Laura Gomez-Llanos

pexels-kelvin-valerio-810775

¿Es difícil meditar?

¿Alguna vez has hecho algún ejercicio de meditación para sentirte más “tranquilx”? ¿Cómo te fue?, ¿ayudó a disminuir la inquietud o estrés que experimentabas?

Por lo general, cuando nos acercamos a la meditación, solemos tener la intención que de  sentirnos mejor del “ruido” y malestar que experimentamos día a día en diferentes contextos: en el trabajo,  en casa,  con tus hijos, con tu pareja, en un día caluroso o estar atorados en el tráfico.

La intención es buena y la herramienta también, pero ¿qué tal si la meditación no tenga resultados inmediatos? ¿y si no logras relajarte las primeras veces?, ¡espera!  No lo abandones, la meditación puede darte muchísimos beneficios más, pero es poco realista esperar  resultados inmediatos en todos los casos, entonces ¿para qué hacerlo?

Para llegar a ese punto, necesitamos hablar  un poco de la base que sostiene a gran parte de las meditaciones, la cual llamaremos “Mindfulness”.

Mindfulness o “Atención Plena en el Presente” es una habilidad que nosotros como seres humanos podemos desarrollar a través de la meditación.

Y el estar “presente” o en una postura “mindful” tiene que ver con el cómo estamos manejando y dirigiendo nuestra atención, podemos dirigirla hacia lo que nos motiva, nos impulsa o lo que realmente queremos en nuestra vida. O podemos centrarla en nuestras emociones, pensamientos, recuerdos o sensaciones “desagradables” y cómo librarnos de ello, lo que casi siempre genera un aumento en la intensidad de las emociones, que hace que demos vueltas a cómo eliminarlas, causando un efecto “bola de nieve”.

Puedes elegir hacia donde diriges tu atención, al principio requiere esfuerzo, pero te compartiré algunas ideas que pueden ayudarte a ir entrenando el dirigir tu atención lo que es valioso para ti.

1.- La naturaleza de la mente:

Que vive continuamente en una “danza pasado-futuro”, es decir, nuestra mente puede irse a cosas que te pasaron ayer, hace unos días o incluso hace ya algunos años o también se adelantará a lo que “podría” pasar mañana, en unos días o unos años, y este “baile de la mente”, aunque es muy común, cuando es constante nos «enreda» y genera desgaste, porque dejamos de prestar atención a que está pasando y nos gustaría vivir.

2.- Mindfulness puede aprenderse de dos maneras:

– De manera “formal”, integrando una serie de pasos para su ejecución, los cuales pueden incluir:

Postura

  • Lugar cerrado o con poco ruido
  • Clima preferentemente frío o no tan cálido
  • Algún difusor con aceites esenciales

– De manera informal, de la cual hablaremos acá. Se le llama «informal» porque a diferencia de la manera “formal” de entrenarnos en mindfulness, aquí no es necesario seguir los pasos que te compartía renglones atrás, en este tipo de práctica sólo vamos a involucrarnos en lo que está pasando en el momento presente contactando con nuestros sentidos (gusto, tacto, olfato),  por ejemplo:

  • Notar el sabor de la pasta de dientes al cepillarte.
  • Percibir la temperatura del agua cuando te bañas.
  • Poner atención al sabor de tu comida: salado, picoso, dulce, identificar un sabor en particular.
  • Percibir la temperatura del aire que está entrando o saliendo por tu nariz.
  • Notar el “petricor”, o sea, olor de la tierra mojada después de la lluvia.

Estos ejercicios sencillos pueden ayudarte a llevar atención a lo que está pasando en un momento en particular, poner la mente en el presente, estar ahí y notar lo que pasa a tu alrededor y lo que pasa contigo (pensamientos, emociones, sensaciones, etc.), dejando que estén ahí, sin emitir juicios al respeto, centrando tu atención momento a momento y tomando la decisión de qué y hacia donde quieres dirigir tu conducta.

Algunas otras prácticas que te recomiendo comenzar a integrar a tu día a día son:

  • Describir el sabor de la comida que estés consumiendo.
  • Notar la temperatura del clima.
  • Sentir cómo es la ropa que traes puesta (suave, áspera).
  • Observar los detalles en los árboles, edificios, el cielo o el lugar donde te encuentres, como tamaño, forma, color, textura (si se puede tocar, claro)

Con la práctica constante, te darás cuenta que desarrollas la habilidad de estar más “fuera” que “dentro” de tu mente y mucho más involucradx con tus conductas y tu vida, en definitiva, más presente.

Imagen de Psic. Jesús Briseño

Psic. Jesús Briseño

Captura de Pantalla 2022-04-06 a la(s) 18.19.40

«Turning Red»: Ser perfectos o ser nosotros mismos

Seguramente para este momento, en el que te encuentras leyendo esto, ya has visto más de una vez la nueva película de Disney Pixar Turning Red, y es que es claro, la película animada tiene un toque emocional y humorístico que a todos nos conmueve y nos hace conectar con muchas cosas de nuestra infancia y/o adolescencia.

Y ya sea que la repetiste más de una vez por su historia o por lo que te hizo sentir, es una gran película que además de hacernos viajar al pasado, la protagonista MEI-MEI nos comparte una gran frase:

“Abraza a tu panda interior”

Y entrando al tema del panda, ¿qué es lo que representa?

El panda rojo, en la película nos habla de todo aquello que realmente somos, lo que pensamos, sentimos, pero que no dejamos salir, ya sea porque no va con los “estándares de la sociedad” o porque se nos enseña en casa que expresarse o tener gustos distintos no está bien.

Esto lo vemos durante toda la película con Mei-mei y su mamá, donde desde pequeñas se les enseña que, para ser aceptadas, hay que “ser perfectas”, seguir con las reglas, creencias e ideales que se han trasmitido de generación en generación y el resto, sus gustos, emociones, pensamientos “el panda” debe quedar oculto por siempre.

Y, ¿Qué pasa con lo que ocultamos?

 Durante el filme observamos que la protagonista tiene que luchar con seguir su educación, y conseguir la aprobación de la familia ocultando lo que realmente siente y quiere, o ser ella misma, disfrutar de su adolescencia, de sus amistades y “dejar salir” lo que es, cree y siente, en otras palabras; sentirse libre de expresarse.

Y durante todo este proceso de lucha, se suscitan situaciones como el esconderse de su familia, seguir aparentando que es perfecta, y a su vez decidir entre sus raíces, sus amigas, y sus emociones, algo que nos suele pasar muy seguido, pues en todo momento sucede que debemos elegir entre ser nosotros o ser “perfectos”

¿Y entonces qué nos enseña está película?

Al final podemos ver a Mei-mei y su mamá reconociendo que la manera en que cada quién actúa, siente y piensa; ya sea como mamá o hija, está bien, es parte de esa perfección que cada una tiene, y nos lo dejan ver cuando la mamá de Mei-mei acepta que no importa cómo sea ella, siempre tendrá su aprobación.

Nos enseña que, no es necesario vivir siendo uno u otro, sino que podemos ser los dos, y seguir siendo nosotros, ser quien nos gusta ser, y no por eso dejamos de ser “perfectos”.

Imagen de Psic. Sofía Vélez

Psic. Sofía Vélez

Captura de Pantalla 2022-03-29 a la(s) 9.44.50

Will Smith y la bofetada, un análisis funcional.

Han pasado más de 24 horas de aquella situación en los Oscar® que como espectadores y los propios asistentes desconocíamos si era algo planificado o algo real, lo que si es que casi de inmediato los que estábamos desde la comodidad de nuestro hogar pudimos acceder a las redes sociales y como ya es algo habitual, comenzamos a dar nuestra opinión, otros a juzgar, otros más a defenderlo, otros a atacarlo, unos cuantos más a insultarse entre ellos defendiendo su postura y así se ha vivido en el variado ambiente virtual, donde se le unen las reacciones y entrevistas de los asistentes y otras personalidades del medio actoral estadounidense y algunos más del mundo.

Lo que les quiero comentar en esta entrada es desde una postura neutral, puesto que la conducta de Willard Carroll Smith Jr (o mundialmente conocido como Will Smith) hacia el comediante Chris Rock puede ser una conducta que alguno de nuestros consultantes puede hacer (tu colega que nos estás leyendo) o que tú apreciable lector que no es terapeuta, puede ver, puede ser escuchado de alguien más que lo vivió o incluso estar en alguno de los dos lados. Y al ser una postura neutra dejo que el lector saque sus propias conclusiones de que si dicho comportamiento es algo bueno o malo, si es defendible o indefendible.

Partamos de que el Análisis funcional descrito en palabras sencillas por la Dra. María Xesus Froxan en su libro Análisis funcional de la conducta humana. Concepto, metodología y aplicaciones “es la herramienta indispensable para comprender, explicar y/o modificar la conducta humana”, es la vía que nos llevará al hecho de que lo hecho por Will Smith es algo funcional.

Sin meternos en tantos tecnicismos para los lectores que no son terapeutas, podemos decir que el análisis funcional integra dos tipos de aprendizaje; el primero el que se da por la aparición de estímulos (e) y lo que nos hace responder como si fuera un reflejo automático de nuestro cuerpo (r). Y el segundo es el aprendizaje que obtenemos de las consecuencias de nuestros actos y que aquí podemos encontrar, el obtener algo agradable (Rf +) o el que nos quitemos algo desagradable que nos hace sentir bien (Rf -)

Ahora sí, con los símbolos más importantes descritos comencemos este viaje.

Primero pongámonos en la situación de Will Smith, escuchar que alguien está haciendo comentarios hirientes (aunque sean un chiste, pero esto puede ser parte de otro análisis) hacia un ser querido/amado para ti, acerca de una patología como la alopecia. Luego voltea a ver ese ser amado, su esposa, y ve en ella la reacción hacia esos comentarios, una reacción de impotencia, tristeza, dolor… ¿qué te haría sentir?, lo más probable es que sientas enojo y si nos vamos a Reyes Ortega y Tena Suck (2016), la función de dicha emoción es de poner límites, así que no nos extrañe que Will quería ponerle un límite a Chris

Sé que dentro del ED, Estimulo discriminativo dentro del contexto del análisis funcional, estoy omitiendo el dialogo interno pudiese haber tenido Will Smith antes de levantarse e ir hacia tras Chris, sin embargo sería un poco jugar al adivino a qué exactamente se dijo y la baraja de opciones de pensamientos, imágenes mentales que pudo tener Will aquí era muy grande por lo que he optado por solo dejar en el ED (o como me gusta llamarlo para las personas que no son terapeutas, Eso que Detona) la emoción de enojo, pero teniendo en cuenta que hay un elemento ahí más en esa seguidilla de Estimulo-Respuesta del condicionamiento clásico.  Yéndonos al siguiente elemento dentro del análisis funcional y partiendo de lo que pudimos presenciar en la transmisión, tenemos que las Respuestas (R) de Will Smith fueron…

1)     Dar una bofetada
2)     Pedir enérgicamente dejar de mencionar el nombre de su esposa

La primera siendo la que se lleva todos los reflectores, pero la segunda quedando ahí como complemento de lo que quería conseguir Will, quedando entonces la secuencia de eventos como sigue:

 

¿Qué es lo que resta?, justamente mencionar lo qué consiguió Will Smith con ambas conductas respecto a su malestar emocional, provocado por el enojo y los pensamientos que lo acompañaban en el ED. Como lo acabo de mencionar, hay un malestar y ese malestar busca terminarse o más correctamente regularlo hasta su mínima expresión, por lo tanto esta función sería la obtenida con la respuesta 1.
 
 Consiguiendo este efecto y si fuera la primera vez que Will Smith pasara por esto en su vida, aprendería que su acción de dar una bofetada lo tranquilizaría, le quitaría el malestar emocional haciendo posiblemente se repita en un futuro (ahora bien, como Will es un adulto se puede teorizar que alguna vez en su vida ha dado un golpe, por lo que este aprendizaje posiblemente ya esté interiorizado).

No debemos olvidar el para qué sentimos enojo en nuestras vidas, el cual es la de poner límites, claramente es algo que buscaba Will Smith conseguir tanto con la respuesta 1 y reafirmarlo con la segunda, por lo que considero coherente ponerlo en ambas; así pues Chris Rock terminó el chiste con la bofetada y al pedir que éste no volviera a decir el nombre de su esposa hizo que entre que sí y entre que no terminara el tema.


¿Habrá conseguido algo más Will Smith con sus acciones?, quizás si escuchamos su discurso tras ganar el Oscar ® menciona, “Richard Williams was a fierce defender of his family… I wanna be an ambassador of that kind of love, and care, and concern”, lo cual traducido sería “Richard Williams fue un feroz defensor de su familia… quiero ser un embajador de ese tipo de amor, y cuidado y preocupación” por lo que podemos considerar que para Will Smith proteger a su familia es importante, por lo que tanto para la primera y segunda conducta es evidente que Will se ve alcanzando ese valor de vida, quedando nuestro esquema de la siguiente manera:

 Otros reforzadores sociales pudieron venir tanto de su esposa, amigos o redes sociales pero no fueron en el momento y es ahí donde cabe la pregunta, ¿esto que obtuvo Will Smith en el momento es lo suficientemente importante para que lo llevaran a hacer lo que hizo sin pararse a pensar en consecuencias a mediano o largo plazo?, pues al parecer sí.

¿Estos comportamientos son tajantemente blanco para que Will Smith tome terapia?, pues eso dependerá de si las consecuencias a mediano y largo plazo generan mayor peso que lo conseguido originalmente por sus acciones y considera que pudiera volver a actuar así en el futuro y por ende interferir con aquello que le es relevante.

Espero que con este breve escrito nos lleve a comprender por qué las personas hacen ciertos actos, y sin profundizar en aspectos como historia de vida, aprendizajes de interacciones pasadas con otras personas y/o vivencias, podamos entender en lugar de juzgar.

Referencias
Parga, F. M. X. (2022). Análisis funcional de la conducta humana. Concepto, metodología y aplicaciones. Pirámide.

Ortega, M. A. R., & Suck, E. A. T. (2016). Regulación emocional en la práctica clínica. Alianza Editorial. 

Imagen de Psic. José Carlos Martínez

Psic. José Carlos Martínez